domingo, 3 de agosto de 2014

La isla de los esclavos

Faro del puerto de Dakar con la isla de Gorée al fondo

Monumento que simboliza la abolición de la esclavitud

Si has estado en uno de estos lugares malditos alguna vez, podrías pensar que ya te has inmunizado contra la tristeza y el dolor que transmiten, pero no es así, afortunadamente ...
El Fuerte d´Estées, de origen francés
Imagino que para las personas que conviven con esa realidad y lugares de manera permanente, pisar el suelo que, durante tantos siglos, fue hollado por personas que no eran consideradas más que mercancía, puede llegar a ser una rutina. Pero para un europeo con cierta sensibilidad, presenciar los calabozos de castigo, la sala de pesaje, la zona de embarque y demás dependencias de esta Maison des Esclaves no puede, por menos, que despertarle cierta aprensión, un profundo rechazo y quizás, dependiendo del tipo de persona que se sea, el asomo de una culpa, tenue pero claramente definida.
La que se posee por pertenecer a una raza, la blanca, que durante mucho tiempo se sintió con el derecho de comprar y vender, utilizar y matar a millones de seres de otra que consideraba inferior.
Si bien es cierto que la esclavitud no la inventaron los europeos -ya se producía entre los diferentes pueblos africanos como consecuencia de las batallas-, fueron los árabes, pero sobre todo los europeos los que la globalizaron y los que convirtieron a África en un nicho de trabajadores y mujeres gratis del cual se benefició el resto del mundo, situación que propició la base de la riqueza de muchos países y que sumió en la pobreza y la desestructuración sociopolítica a un continente que aún no ha levantado cabeza desde entonces. Ese es nuestro reciente pasado, esa nuestra culpa y esa también, desde mi punto de vista, nuestra deuda con África y sus habitantes.



Camino por los estrechos pasillos junto a los otros españoles, subimos y bajamos escaleras, tras el guía, y sigo viendo las mismas escenas que en Zanzibar: turistas que, por inercia, posan riéndose bajo la placa donde se sometía a durísimo castigo físico a los recalcitrantes, o bromean en el umbral de la "Puerta de no retorno".
Desde aquí embarcaban los esclavos con rumbo, sobre todo, a América del Sur.

Imagino que es condición humana utilizar el humor para no profundizar en un tema tan indigno y cruel, o que, probablemente, tomándolo a risa nos creamos mejores, más evolucionados, que nuestros antepasados. La Maison des Esclaves abre sus puertas centenarias al turismo y todos pululamos, cámaras en ristre, de aquí para allá. Las lenguas española, inglesa, francesa resuenan por los pasillos. El horror se transmite -y, por lo visto, exagera- cual historia perteneciente a unos tiempos que, nos decimos, ya no podrían volver. O eso nos gusta pensar.
Ya no existen esclavos como los de entonces. Ahora el concepto se ha diversificado, especializado y extendido a muchos continentes bajo otras premisas, pero, como siempre, económicas, aun cuando su apariencia sea, sobre todo, la sexual. Lo cierto es que se siguen vendiendo y comprando personas: mujeres y niños, aunque no se les ate con cadenas físicas ni se les eche a los tiburones por no válidos. Existen otros goznes y otros depredadores. A la especie humana aún le queda  mucho camino por recorrer para liberarse de estos horrores. La pregunta es, ¿cuánto tiempo y sufrimiento necesitaremos para evolucionar?


Disposición a modo de "lata de sardinas" de los esclavos en el barco.

Destinos de los esclavos desde los puertos africanos.


Los portugueses, primeros colonizadores europeos, pintaban sus casas en color amarillo. Los segundos, los holandeses, lo hacían de marrón.


Los milanos. Permanentes vigilantes de los cielos y suelos que me han acompañado, como las cabras, a lo largo de todo este mes.


2 comentarios:

  1. Walter estoy de acuerdo contigo...estamos en deuda con África!!!!
    Cuánto tiempo se tardará???????
    Soy Ana...tu compi de EF....

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  2. Hola, Anita. ¡Por fin te dejó poner comentarios!
    África... Senegal... qué buena gente. ¡Y cómo hacen deporte en las playas de Dakar!

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