viernes, 1 de agosto de 2014

Miradas prehistóricas

Los cocodrilos, inmóviles, parecen estar modelados en piedra. Sus patas y colas, miembros que en otras especies no cesarían de moverse, permanecen en ésta desmayados. Apenas un tenue oscilar muy lento, en la caja torácica, delata la vida que anida en estos cuerpos pertenecientes a una especie antigua como el tiempo. Sin embargo, toda esta cuasi pétrea percepción se desvanece cuando tus ojos descubren su rostro, la boca en la que se dibuja una enigmática sonrisa, y el ojo abierto que te observa desde las profundidades de una conciencia salvaje e ignota.


¿Qué es lo que produce la inquietante sonrisa de un cocodrilo?




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