Lagartos y saltamontes gigantes, carreteras de asfalto y pistas de tierra. El cicloturismo ya toma cuerpo en mi cuerpo. El sol, la crema protectora, los niños (sí, esos a los que, en breve, cuando lo sienta, les daré mi primera función) y los establecimientos de madera y mimbre en los que tan pronto se venden botellas de agua como pilas o papel higiénico, cuerdas o paquetitos de galletas. Salinas y frescor. Rumbo sur, rumbo sur... El Delta del Siné me espera...
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| Aunque no lo parezca, detrás está mi bici... |
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| En varias ocasiones, Don Lagarto Cabeza y Cola Amarilla, con esa cara de interesante, ha pasado frente a mí. |
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| Estos dos chicos me escoltaron -uno a mi derecha, otro a mi izquierda-durante varios kilómetros. Ellos no sabían inglés, yo no sé francés. Os podéis imaginar... |
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| Si os fijáis bien, en esta foto hay un montón de cangrejos! |
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