domingo, 6 de julio de 2014

Preparando ruedas (y estómagos)

Día de descanso, de hinchada de ruedas y de comida junto al punto más occidental del continente africano, un bar en la costa, en el barrio de Almadies, que tiene justo enfrente, algunos kilómetros océano dentro, las islas de Cabo Verde. Degustamos crustáceos que son cogidos unos, criados otros, y puestos sobre nuestra mesa con precios bastante europeos, pues Dakar no es una ciudad barata. Fotos tomadas con mi nueva cámara , Nikkon coolpix, que se encargará de documentar el viaje que mañana comenzaré.



Mi pobre y amordazada Walkyria en breve resucitará

Desayuno de herencia e influencia europea: cafetito, yogurt, nutella...

Néctar del fruto del baobab. Dulcísimo.

Mi primera cerveza. La ligera Gazelle que, a pesar de ello, en seguida hizo corretear mis neuronas (sin que las persiguiese ningún león).

El regreso de los pescadores


Machacando las conchas, con piedras, para extraer a los pobres bichejos. Desahucio y asesinato simultáneos.

Aquel puntito a la izquierda, detrás de mí, es el faro que marca el límite occidental del continente africano.


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