jueves, 10 de julio de 2014

El Delta del Siné

es atravesado en barca. Manglares, aves aristocráticas (zancudas que miran con realeza desde las orillas) se intercalan con peces saltadores (que no sé si voladores) y pajarillos que se lanzan en picado para pescar. Inmensidad y aguas turbulentas. El encuentro del agua dulce y de la salada hace vencedora a la segunda.
Río tan ancho que casi parece mar


¿Oportunismo o inteligencia?




Mis sardinitas, qué ricas son, son de Santurce (espero que no), las traigo yooooo. Y lo de encima: una de las trampas para el medioambiente senegalés brutal: bolsitas de agua fría individuales. Una vez bebida, hala, al suelo con el envase. Las carreteras, arbustos, ciudades... Un basurero de plásticos gigante.


3 comentarios:

  1. Walttttt que viaje ta chulo !!! Me encantan las fotos , que luz tan bonita...cuidado con los mosquitos asesinos. ..como te buscan esos bichos...es que eres todo dulzor...je je...besotes

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  2. El agua como frontera y abrazo. Todo en uno. Disfruta cada latido,

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  3. Walter, que fotos más bonitas, espero disfrutes mucho y tengas muchos espectadores. Un abrazo

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