son seres que no apareceran, nunca, en un libro de
biologia, pues no pertenecen a esta realidad, sino a un universo
lovecraftiano –o a un comic de Conan- del cual emergen, al caer la noche, para
poblar de sobresaltos los animos de los valerosos –o simplemente ingenuos-
humanos que se atreven a penetrar en ellas.
Mi corazon aun late
irregularmente, pues acabo de vivir una experiencia sobrenatural. Frontal en la
cabeza, cepillito de dientes en la mano izquierda y botella de agua cogida con
el brazo derecho, abri la portezuela de mimbre del toilette (con forma de
cabania, pues guarda estetica con el resto del campamento), y mire al suelo porque vi algo moverse. Un
ser oscuro, de un tiempo ignominioso, se arrastraba por el suelo con un numero
indefinido –por tener plegadas algunas y desproporcionadas otras- de patas.
Negro como el alquitran, brillante por mi luz enfocandole, detuvo su
precipitada marcha, esperando mi reaccion. Anonadado por su tamanio y dudando
acerca de si situarlo en el reino de los megaaracnidos o, directamente, en el
de los insectos de pesadilla, de repente, PLAF, algo cayo del techo. El golpe
seco de un cuerpo, como de filete de 500 gramos, contra el suelo, y su
posterior carrera reptiliana me lleno de pavor, pues la forma conica que
coronaba la edificacion -de la cual tan patosamente habia caido- podia albergar
mil y una criaturas demoniacas mas. Sin atreverme a mirar hacia arriba –cosa que
hubiese hecho cualquier prota de peli de miedo- y sintiendo un escalofrio
juguetearme la coronilla, sali inmediatamente de la cabanita, temiendo
sentir, en cualquier momento, el impacto de otro cuerpo sobre mi espalda,
cabeza u hombros.
¡¡Qué miedón!!
ResponderEliminarMadre mía Walt si sobrevives a esas criaturas malignas , insectos asesinos , temperaturas extremas y a la gastronomía local eres mi heroe...este viaje merece publicarse como minimo en hola viajes ..je je
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